Me quedaré porque no quiero quedarme

6/5/14

Me quedaré porque no quiero quedarme
Sus ojos azules, como el mar, en los que me sumerjo siempre que los miro fijamente y creo ver olas, el horizonte, el cielo azul. Un lugar idílico. Y él solo me tiene que mirar para que yo me sienta así.
Posa su frente sobre la mía, sin cerrar los ojos y buscan los míos, que son castaños como la avellana. Los encuentra. Y me siento pequeñita. De nuevo me encuentro nadando en sus ojos.
Entrelaza su mano con la mía y con la otra me pasa los dedos por el pelo. Se encoge un poco para estar a la misma altura. Nuestras narices rozan. Sus ojos se desvían a la vez que con sus dedos me sujeta sin fuerza la barbilla.
Me mantengo inmóvil. No sé si lo percibe pero tengo miedo. Miedo a que pase y ya no tenga más remedio.
Me besa. Sus labios se juntan con los míos. Un beso tierno, cálido, suave. Un beso que quería pero no quería. En un instante un fuego me recorre el cuerpo. Como un pinchazo de adrenalina.
Nos separamos. Nos miramos a los ojos y sonreímos como si estuvieramos sincronizados. Me besa la frente y pone su cabeza encima de la mía y yo hundo mi cara en su hombro. No sé cuánto tiempo estaríamos así, pero no me importaría quedarme así para siempre.
Nos separamos. Nos cogemos de las manos y volvemos a la casa. Hace frío. El viento sopla fuertemente pero es suave, no araña. Él pasa un brazo sobre mi hombro y me acerca más a él y seguimos caminando. No hemos hablado desde el beso.
- ¿Te apetece tomar un chocolate o algo? -me comenta cuando pasamos a una cafetería.
- Vale.
Cojo mesa y me siento. Él ha entrado a pedir dos chocolates. Sigo sin poder quitar me el beso de la cabeza. Sentir sus labios junto a los míos. Nunca los había sentido y eso que llevamos 3 semanas saliendo. Tenía miedo. Miedo de enamorarme de él. Creía que ya lo estaba. Pero después de lo que ha pasado estoy segura de que lo estoy. Miedo porque Jack va a volver a Gales. Ha tomado esa decisión. Necesita a su familia cerca. Estar estudiando aquí en España, ha hecho que se dé cuenta. No contaba con que nuestros caminos se iban a cruzar.
Vuelve con dos tazas de chocolate caliente y las deja sobre la mesa. Se sienta. Me acerca mi taza y la examino. Huele a chocolate puro fundido.
- Siento lo de antes.
Y dejo que las palabras vuelen en el aire.
- Bea -le miro por primera vez después de lo ocurrido. - Te quiero mucho - pone su mano sobre la mía, - y necesitaba hacerlo.
Lo entiendo. A veces pienso que es una tontería que yo no quisiera que me besara, por miedo a ilusionarme y sabiendo que no lo volvería a ver más. A veces pienso que aprovecharía todos los días como si fuera el último. A veces pienso que solo soy una más. Sé que el ha tenido una o dos novias antes que yo. Y no me extraña. Sus ojos hipnotozan. Su mirada maravilla. Su cuerpo atrae. Su tacto enamora. A veces pienso que solo soy el típico rollete. Y yo no quiero serlo porque no lo veo así. Quiero que se quede conmigo para siempre, pero...
- Jack, sabía que te ibas a marchar y no quería sufrir. Ni siquiera quería salir contigo por lo que me pasaría cuando no estuvieras. Eres lo único que tengo.
Breve silencio. Aparto la mano su mano de la suya y bebo un sorbo del chocolate. Vivo con mi abuela desde que tengo memoria, y no tengo a nadie más. Nunca se me ha dado bien hacer amigas. Solo tengo a Jack.
Transcurrieron los días. No se volvió a hablar del tema ni nos volvimos a besar. Estuvimos distantes. Incómodos.
Una tarde normal y corriente, llamaron a la puerta y como mi abuela se econtraba ocupada, tuve que abrir yo. En pijama y batín y algo despeinada.
- Buenas.
Jack.
- Hola Jack. - salgo de la casa, cerrando la puerta con cuidado.
Me entrega una carta.
- ¿Qué es esto? - digo abriéndola.
- Es lo mucho que te quiero.
Leo la carta. Y otra vez. Y una vez más. No me lo puedo creer.
Le miro, y él no hace más que sonreír.
- ¿Me quieres demasiado, verdad?
Él esboza una sonrisa pícara.
A mí me gustaría volver con mi familia. A mí me gustaría quedarme contigo. Hay algo que he olvidado. Algo importante. Demasiado importante. Y es que tú eres mi  familia. Y no quiero irme. Me quedaré  porque no quiero quedarme con las ganas de verte todos los días y todas las noches. No tenemos el porqué estar separados. Podemos estar juntos.
Además, siempre podré visitar a mi familia.
Te quiero mucho.
- ¿Puedo besarte ya?
Me lanzo sobre él y aprieto sus labios los míos.
Esto es lo mejor que me ha pasado nunca. Y es para siempre.
Blue Butterfly

4 comentarios:

  1. Oish, que romántico todo *-* Ojalá todas las relaciones fuesen así de sencillas y se solucionasen los problemas tan fácil :)

    Un besiño :*

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    1. Exactamente. Esta historia es prácticamente ficticia.
      Blue Butterfly

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  2. Los pelos de punta jaja Es precioso de verdad.
    Solo una cosa, casi al principio pone "suejeta" en vez de "sujeta" por si quieres cambiarlo jaja
    Me suscribo :)

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    1. Gracias. Jajaja, por mucho que repaso la ortografía siempre se me escapa alguna... Jejej
      Blue Butterfly

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