Como la piedra de mi mechero

22/1/14

Como la piedra de mi mechero.
Me dejaste. Me dijiste: no te quiero. Me dijiste: esto se ha acabado. 
Me echaste de nuestra casa, esa que habíamos comprado juntos, y me tiraste la maleta donde estaban mis cosas, y también mi guitarra.
Era tarde, medianoche por lo menos. Llovía a cantaros, no se oía ni un alma. Solo la lluvia que chocaba al caer contra el suelo. 
Dormí en un portal abandonado. Mis lágrimas se confundían con las gotas de lluvia. ¿Qué había pasado? Hace dos horas estaba contigo abrazada a tu cuerpo desnudo. Me decías que me querías y entre tus caricias susurrabas que nunca me cambiarías por nada, que te quedarías así para siempre. Y ahora, me habías echado de casa. Tras empujarme hasta la puerta chillandome y tirarme la maleta y la guitarra cuando ya estaba fuera. Que no me querías más, que me largara. 
Sin darme cuenta, me pasé la noche en vela pensando en que hice mal, porque me habías echado. 
Amaneció. Me incorporé. Respiré hondó. Mi vida se había dado la vuelta y ahora vivía en la calle como una vagabunda. Salí de allí, me fui a la plaza del pueblo y me senté en el bordillo de la fuente. 
Dejé mi maleta en el suelo y saqué mi guitarra y la puse sobre mis piernas. Había compuesto una canción hace mucho tiempo para ti, sólo para ti, pero nunca tuve la oportunidad de poder cantartela.
Rasgueé los primeros acordes en mi guitarra. Poco rato después los acordes de la guitarra y mi voz se completaron y canté la canción. Tu canción. No pude evitar que unas lágrimas cayeran porque no paraba de acordarme de las veces que he deseado cantarte esta canción y que por mi maldita vergüenza no te había cantado. Pero ahora, ni vergüenza ni nada. Estaba en la calle. Y para ganar dinero solo podía cantar y si alguien quisiera echarme alguna moneda se lo apreciaría bastante. 
Y así fue. Un señor mayor me echó dos monedas y luego una señora y otra. La gente empezaba a tirar monedas encima de mi maleta y yo seguía cantando. 
Cayó la noche y volví al portal donde había dormido. Volví más animada, había recaudado algunas monedas. Eso significaba que podría comprar pan y agua al día siguiente. 
Me senté en el suelo. Abrí la maleta para buscar mi manta y cayó un papel. Me tapé con la manta y examiné el papel. Era una foto tuya y mía besándonos. Con una sonrisa amarga saqué mi mechero y le prendí fuego a la foto y la tiré a la calle. 
Aquello fue duro como la piedra de mi mechero pero ya era hora de desprenderme de ti. Quemar tus besos, tus caricias, tu recuerdo. 
Una nueva vida acababa de empezar y no iba a ser fácil y con tu amor falso pesando sobre mi corazón, eso solo me la complicaría más. 
Transcurrieron los días, seguía durmiendo en el portal pero encontré un trabajo. Cantar en el bar del pueblo. Al menos estaría bajo techo la mayor parte de mi vida. 
Y, sin darme cuenta, de tu amor falso solo quedaron cenizas y se las llevó el viento.

Blue Butterfly. 

2 comentarios:

  1. ¡Me ha encantado! Casi se me saltan las lagrimas.Muy buena historia.
    Y muchos
    BESOS

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, muchas gracias.
      Un beso :)
      Blue Butterfly

      Eliminar

¡Hola!
Estoy encantada de que quieras dejar un comentario. ¡Muchas gracias! El blog mejorará gracias a ti.
Pero recuerda que los SPAM y los SPOILERS no están permitidos, así como la falta de respeto hacia mí o a otro usuario que comente.
Gracias.
Blue Butterfly