Se vende una parte de mí

6/12/16


¡Hola a todas!

Sé que hoy es martes y que toca reseña, pero como ya os comenté hace unas semanas, no van a haber reseñas durante un tiempo porque no tengo ganas de leer.

No tenía pensado subir nada hoy (de hecho, estoy escribiendo esto el lunes a las 23h de la noche), pero necesito expresarme de alguna manera y sinceramente, me apetece hacer una reflexión que, muy a pesar, es real, es necesaria y es triste (para mí).

¡Vamos allá!

Te pongo en situación: a pesar de haber crecido en un piso en la ciudad, yo siempre he considerado que he crecido en una casa en el monte, en la que íbamos a veranear y a la que subíamos, prácticamente, todos los fines de semana del año; mi casa. 

Pues esa casa se vende, o más bien, se ha vendido. Ya no está ahí. 

Mira que yo no soy una persona que suele llorar, pero no puedo evitar recordar ese sitio, esa casa, ese monte, sin lágrimas en los ojos. 

Es mi vida, es mi casa, es mi hogar, mi infancia, pero ya no podré volver allí. Nunca más. Ya no me pertenece.

No te puedes imaginar lo triste que me siento; como ya conté una vez siento una conexión especial con los lugares a los que visito, pues imagínate este lugar donde he pasado los ratos más felices de mi vida. 

Siempre va a formar parte de mí, pero no voy a poder acceder a él más que con la memoria y eso es muy frustrante. 

He vivido mil cosas allí, en distintas (pequeñas) épocas de mi vida, de hecho el primer post que subí al blog (que ya no existe) lo escribí y lo subí justo antes de montarme en el coche a pasar allí el fin de semana.

Tengo miles de recuerdos, sobre todo, con mi abuelo que desde hace 6 años ya no me acompaña, y él y ese lugar, esa casa, lo eran todo para mí, y ya no tengo ninguna acceso a ninguna de ellas.

Ya no puedo abrazar mi abuelo.

Ya no puedo bañarme en la piscina de esa casa, rasgarme las rodillas con el suelo rasposo al caerme de la bici, sentarme en la terraza al atardecer...

Ya no puedo hacer eso.


En fin, solo quería desahogarme, otra vez y expulsar lo que me quedaba dentro. Os juro que no he llorado tanto en mi vida. 

Estoy sensible, estoy confusa. 

Estoy agobiada conmigo misma también porque siento que he perdido una parte importante de mí, y eso me duele, y siento más presión en mi misma por llegar al futuro, al destino que quiero llegar y que quiero luchar por llegar. Y me estoy esforzando y quiero conseguirlo. Quiero, al menos, conseguir mi meta principal para empezar otra etapa en mi vida, lejos de donde estoy, para poder desanclarme de mi pasado totalmente, y eso me agobia. 

En fin.


me encantaría que me dejaras en los comentarios: si has pasado por una situación parecida, si tienes un lugar especial de tu infancia y cualquier otra cosa que te apetezca comentarme. :)

te espero en los comentarios. ¡gracias por leerme y comentar!
¡Hasta la próxima!
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2 comentarios:

  1. ¡Hola linda! Entiendo tu tristeza :( a mi me ha pasado cuando vendieron la quinta que teníamos en el campo, y es un sentimiento agobiador. Me encantaría poder llevarte un poco de ánimo con mis palabras, pero sé que no se puede, y sé que duele. Ojalá que con el tiempo te sea más llevadero acostumbrarte.
    Te mando un beso grande!

    Samy

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    Respuestas
    1. ¡Gracias Samantha! :)

      El tiempo lo cura todo. :)

      Blue Butterfly

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